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domingo, junio 10, 2007

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Unos posts atrás transcribí el copete de una nota que Marcelo Gobello publicó en el número 26 de la revista Cerdos&Peces, sobre el día en que los Hell´s Angels "custodiaron", en 1969, un recital de los Stones en Altamont. Los invité a que me pidieran que copie la nota entera. Les rogué, les pedí, les reclamé. Nadie, hasta ayer, me había dado bola. Un bendito anónimo, 25 días después de aquella entrada, me dice: "Dale por favor segui con la historia que promete, por favorrrrr". Suficiente para mí. Esto va para vos, anónimo, que alimentaste mi fantasía de creer que detrás del teclado hay alguien que presta atención; hacés las delicias de los weberos 2.0.
Va la primera parte de la nota; la segunda y última, otro día.

SAN FRANCISCO - 15 DE NOVIEMBRE
DE 1969.


Ronnie Schneider entró silenciosamente a la oficina de su jefe, sabía (había leído el artículo del San Francisco Chronicle), que estaría hecho una furia.
"Ronnie!!", gritó el señor Michael Philip Jagger, "leíste a ese hijo de puta de Ralph Glea-son... dice que despreciamos a nuestra audiencia, que le robamos el dinero a las
quinceañeras y que nos aprovechamos de los músicos de color..."
"Tranquilizate Mick, traigo buenas noticias con respecto al recital gratuito. Todo el
ambiente Hippie de San Francisco apoya la iniciativa; incluso ya hice los contactos con
bandas como Santana, Crosby, Stills, Nash &Young, Jefferson Airplane y los Flying Burrito Bros, para que participen. Será la oportunidad ideal para blanquear la imagen de la banda, sonrió Ronnie satisfecho, "imaginalo así: La gran ofrenda de Los Stones al Flower Power californiano, va a ser negocio redondo."
Jagger comenzaba a serenarse: "¿Está solucionando lo del lugar?"
"No, aún faltan algunos detalles por arreglar, pero Mel Belli se está encargando de todo."
"Ronnie, no te olvides de que los hermanos Maysles estén a tiempo allí para filmar todo. Quiero que el festival sea el broche de oro de la película."
"No te preocupes Mick, están filmando todo lo que te puedas imaginar."
El señor Schneider enfiló hacia la puerta; antes de despedirse agregó: “Me olvidaba, a
Rock Scully se le ocurrió invitar a los Angeles del Infierno para custodiar el escenario... sólo tendríamos que ctarles una cerveza y de paso nos aseguramos que no caigan por las
suyas haciendo kilombo. A la gente le caerá mejor que ver a la policía. ¿Qué te parece,
Mick?"
"Puede ser una buena idea, lo voy a consultar con los muchachos. Hasta luego Ronnie."
Jagger se acercó hacia el amplio ventanal que dominaba la bahía de San Francisco y pensó: "...una buena idea... cae la noche y los Rolling Stones se acercan al escenario
rodeados por una guardia personal de ángeles en sus motos... sería fantástico."
Pero no lo fue.

SAN FRANCISCO – FEBRERO DE 1970 / DECLARACIONESDE SONNY BARGUER PARA LA RADIO KHN.
"No fui a hacer de cana, no soy cana, nunca pretendí serlo... ese Mick Jagger, nos echó la culpa a los ángeles... Buena disculpa... Ese cretino nos estafó... Sabés qué me dijeron, que si me sentaba en el escenario y no dejaba subir a la gente, podría chupar cerveza hasta que termine el show... Y por eso fui... Pero cuando se metieron con las motos, ahí se armó la cagada... No sé si creen que nos las regalan, pero a mi moto no la toca nadie... Quizás pensaron que con tanta gente podrían estropearlas sin que les pasara nada... Pero cuando uno está mirando lo que es su propia vida, que costó una fortuna, a lo que se quiere más que a nadie... y se ve a alguien darle una patada, hay que vengarse ¡y nos vengamos!... Y no soy de los que ponen la otra mejilla, no soy un mierda pacifista... Si alguien toca mi moto, recibe... Y aquellos recibieron de verdad."

AUTODROMO DE ALTAMONT, S. FRCO.
6/12/69 - CON LA LUNA EN ESCORPIO.

1) Mañana y tarde…

Después de varias idas y vueltas el festival terminó organizándose en un autódromo en bancarrota, enclavado en pleno desierto californiano. Durante todo el día cinco de diciembre las radios de rock y alternativas se pasaron difundiendo el cambio de lugar; la cosa no sería en Sears Point sino en Altamont.
Los técnicos tuvieron que trabajar toda la noche en la construcción del escenario y la instalación del sonido y luces. Mientras tanto la gente iba cayendo como plaga, instalando sus tiendas y encendiendo fogatas en la fría noche.
Los copados de la astrología comenzaron a inquietarse, esa noche la luna estaba en escorpio; presagio de caos y violencia.
Para la mañana del día seis los hermanos y hermanas sumaban cerca de doscientos mil, la gran mayoría viajando en ácido, y no todos en primera clase. Los dealers montaban sus kioscos (sic) al mejor estilo vendedor ambulante, ofreciendo con ingeniosos pregones las cualidades y variedades de su anticonvencional mercadería. Con el correr del día estos pintorescos comerciantes fueron adulterando de tal manera su mercancía que los malos trips comenzaron a hacer estragos en la gente.
Cerca del mediodía comenzaba a hacerse realidad la predicción del promotor Bill Graham, el célebre dueño del Fillmore, quien había dicho: "No pueden organizar una cosa así de esa manera y de un día para otro; tienen que parar con este capricho o el recital les va a explotar en la cara."
La comida se había terminado y los 19 médicos que había apostados en los precarios puestos sanitarios resultaron un tanto escasos para atener la salud de trescientos mil Flower Children. La espera comenzaba a hacerse larga, las vibraciones se tornaban un
tanto extrañas; estaba pasando lo peor que podría pasar, todo se estaba poniendo increíblemente aburrido.
Para cuando hicieron su entrada triunfal los Hell's Angels, con dos columnas motorizadas encabezadas por los ángeles de Frisco y Oakland, muchos se dieron cuenta de que el aburrimiento podía no ser lo peor de la velada.
La violencia entró en dos ruedas; recién llegados ya hubo que lamentar un infortunado accidente cuando un ángel reborracho pasó su Harley Davidson de 850 cc sobre la bolsa de dormir de un estudiante de Berkeley, quien nunca más volvería a andar en bicicleta.
Los ángeles, fieles a una de sus costumbres, no llevaban nunca armas de fuego, lo cual no quiere decir que no fueran armados; su arsenal se componía de cadenas, cuchillos, manoplas y una de sus armas más queridas: tacos de billar rellenos de plomo.
Los Stones, que sólo conocían la versión inglesa de los ángeles (una mera caricatura del original), no sabían con qué se estaban metiendo. Providencialmente tuvieron la
visión de llevar sus dos guardaespaldas particulares, quienes terminaron cuidándolos más de los ángeles que de la gente.
Como era previsible, la zona delante del escenario iba a ser foco de mayor tensión. Como en una maldita conspiración, parecía que todo se había montado de la peor manera posible, o visto desde otra perspectiva, de la mejor manera para que haya problemas. No sólo no había foso ni vallas de contención, sino que el escenario de madera tenía sólo ¡un metro de altura!, con lo cual hasta un inválido podría subirse a él sin esfuerzo.
Obviamente hacia allí se dirigió el grueso de los ángeles con sus motos, cachondamente orgullosos de su importancia; cada instante más borrachos y pasados, se instalaron frente al escenario y comenzaron a repartir golpes, de tanto en tanto y a discreción. Mientras todo esto ocurría, los hermanos Maysles seguían filmando todo lo posible desde el día anterior; hábilmente, se había transado a un par de ángeles, con lo cual pudieron seguir filmando hasta el final. Lo que los ángeles no se podían imaginar era que parte de lo filmado sería luego utilizado en su contra en un juzgado.
A la tardecita comenzó la música de la mano de la nueva sensación de la zona: Santana; por un momento pareció que la cosa se animaba y que todo podría encarrilarse en una fiesta, pero la presión de los de atrás hizo que los que estaban adelante se abalanzaran sobre las motos de los ángeles, quienes por supuesto contestaron sepultando a los agresores con patadas y tacazos.
Para cuando subió Jefferson Airplane al escenario ya estaba claro quiénes eran los que mandaban en el festival; ni los organizadores, ni los espectadores podían detener a los ángeles. El colmo llegó cuando un par de ellos noqueara a Marty Balin, cantante de los Airplane, y otro tomara el micrófono del caído e insultara a los músicos.
A partir de ese momento instalados sobre el escenario, los músicos tampoco serían un escollo para los Hell's Angels. Quedaba una sola esperanza, los convocantes de tanta locura, los chicos malos del rock satánico, los Rolling Stones.
Estos llegaron a Altamont justo cuando promediaba la accidentada presentación de los Jefferson Airplane. Siguiendo con los malos presagios, lo primero que recibió Jagger al bajar del helicóptero fue una trompada en plena cara, propinada por un flaco que gritaba:
"Te odio, hijo de puta. Te mataría".
Jagger pronto comprendió que la fiesta que esperaban se estaba desarrollando muy extrañamente, y que lo que iba a ser el Woodstock del Oeste, se estaba convirtiendo en un psicodélico circo romano.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Buenisima. Poné la otra parte cuanto antes.
El Gobelo este es el mismo d elos libros de rock?

gracias

Pancho

8:04 p. m.

 
Blogger Hernán Fernández dijo...

En breve, Pancho, en breve. Voy a aprovechar que ando corto de ideas y voy a escanear la otra mitad que falta. La nota esta la saqué de un libro que compila las mejores notas de Gobello en la Cerdos. Creo que el tipo también escribía diccionarios de rock y otro tipo de diccionarios. Saludos, gracias por el comentario

9:31 p. m.

 

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