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viernes, julio 27, 2007

Hojalata

No hay nada que las mujeres aprecien más que una linda sonrisa. No es cosa de tener dientes perfectos, blanqueados, ni tan siquiera parejos. Simplemente es, cuando viene la cosa, expandir la jeta, achinar los ojos, y liberar endorfinas. Eso es muy bueno.

La sonrisa se puede ejercitar, claro. De hecho, hace unos meses vi un informe de Crónica TV en que un grupo de desahuciados se juntaba simplemente a estallar en carcajadas, como una especie de ejercicio yoguístico. Claro, la risa no es lo mismo que la sonrisa. Pero es sólo un ejemplo.

Bueno, cuestión que la sonrisa, en definitiva, se hereda. No viene por el lado genético, no, pichones de Hitler. Viene por el festín psicoanalítico de la imitación. Uno ve a papá. Uno ve a mamá. Papa es alegre, tiene linda sonrisa. Es probable que el niño se le dé por copiarlo y salirle sonriente.

Ahora, también están los casos en que papá no es sonriente. Papá es amargado. Incluso, él dice que es optimista. Pero uno, con el tiempo y el diálogo, le puede hacer entender que no es optimista, sino que le da ´palante a la vida. De alegría, muy poco.

Papá es así. Pero con los años me está gustando más. También me estoy gustando más. Él se está enconrvando un poquito, pero eso ya no me da bronca. Lo quiero más. Es mi papá.

Lo de mamá es distinto. Pero quisiera no tocar ese tema. Igual, la estoy no-queriendo menos. A veces la quiero.

La cara de ojete no es un bien en sí mismo. Está mal el que está orgulloso por fruncir la cara de orto. No le da altivez; le da cara de orto.

El mal humor y la desconfianza no son indicadores de un alto nivel intelectual. No sé si de lo contrario. Pero, de nuevo, en sí misma, la amargura no asegura nada.

Cuando estaba en la secundaria nos agrupábamos con unos pibes con los que teníamos ciertos intereses en común. Qué se yo, el resentimiento, la timidez, las ganas de juzgar... Nos pusieron "Hojalata", porque teníamos una materia en la que había que hacer un video institucional, y lo hicimos sobre una fábrica de latas de aluminio.

Así como River no eligió el mote de "gallina", nosotros no elegimos pertenecer al gremio metalúrgico. Pero nos quedó "Hojalata". Y después, igual que River, nos dijimos "Hojalata". Los de hojalata somos buenos pibes, somos amigos, nos seguimos viendo y queriendo.

Un viejo le dijo a Fontanarrosa que se mantenía joven porque no se juntaba con gente de su edad. Yo empecé a juntarme menos con los hojalatenses. Después volví a juntarme, pero ya con una perspectiva un poco cambiada. Con algunos de ellos siempre vuelve el tema nostálgico a la conversación. Pero lo llego a detectar. E intento huir.

Siempre que puedo, como un adolescente, me pongo frente al espejo y ensayo sonrisas. Cada vez me salen mejor. Te juro que un día se va a ensanchar tanto que se me van a ver los dientes.

2 Comentarios:

Blogger tennisjournalist dijo...

Hola. Muy bueno lo que escribiste. Hay ocasiones en la vida en que cambiar nos ayuda a estar mejor.
Te cuento que tengo un blog sobre literatura, cine, música, deportes y otras cosas. La dirección es http://todoloqueimagines.blogspot.com
Me gustaría que lo visites y me dejes tu opinión.
Saludos.

12:47 a. m.

 
Anonymous Anónimo dijo...

Me encantó este post, muy profundo. :)
Seguí escribiendo que lo hacés muy bien.
Saludos
Andy

8:24 p. m.

 

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