Yo no quiero vestirme de rojo
Mañana al mediodía salgo para Barcelona. Lastimosamente, me acabo de pelear con mamá. Enloquecí de furia. Rompí papeles, golpeé la heladera. Ella quería acompañarme al aeropuerto. No me lo supo decir. Pero me puso una cara imposible de angustia y bronca. Cuando le pregunté qué pasaba, no me quiso contestar. Insistí. "Ni siquiera nos dejás acompañarte". Bullí de furia. Sentí una injusticia tremenda. Me hizo sentir una mala persona. Un desconsiderado. Una vez más. Pero de a poco me fui acomodando. Le hablé. Lo hablamos. Le expliqué que a mí no me servía ir en el auto simulando una familia feliz. Le dije que no quería vivir la escena fingida del abrazo tosco y el yo también los voy a extrañar. Ya no la quería vivir. Y ellos tampoco deberían quererlo. Me voy liviano. Dejé algo de equipaje.
Esto va a doler, y me va a cambiar.
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