Límites
¿Y ahora, qué?
Ya viajé a España. Ya conseguí un trabajo, y del bueno. Ya me gustó. Ya estoy anhelando dejarlo y buscar otra aventura. Ya me empiezo a estancar de la cabeza.
Y vuelven algunos fantasmas.
Tengo la sensación que un blog sólo lo podría escribir en estos tiempos que le robo a la oficina. Ocho horas de darle a las teclas. Formato periodismo o formato web. Pero siempre a las teclas.
Siempre fui muy bueno con las manos. Es mi mejor contacto con las cosas (qué original!). Soy bueno atajando, hice talla en madera, tengo el golpe compacto, habilidad para puntear en la guitarra, coordino bien para el saxofón, tecleo bastante rápido.
Suponete que, finalmente, me comprara la furgoneta. O una moto. Y me fuera lejos. Con gente distinta. Mucha y distinta. ¿Qué saldría? ¿Sería mejor?
No quiero tener todas las seguridades. Lo voy a hacer, algo así voy a hacer. Y ya no será sólo lo escrito. Con dos cojones... O quieto, o andando, pero voy a hacer ese viaje.
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